Brenda Arcuri

¿Te necesito?

Escrito por BrendaArcuri 19-05-2018 en Desamor. Comentarios (0)

'Te necesito' escribí, sin explicitar (te)(me) que en realidad la única persona que necesitaba era a mí. Mis sentimientos se resumieron en textos, en cartas, como si alguna vez te hubiese impactado mi forma de demostrar el cariño que llevo dentro.

Mis palabras se alargaban cada vez más con cada mínimo detalle en el que incurría para explicitarte la culpabilidad de cada pelea y el dolor de cada fraude. Te quería dar mi mejor versión pero tu predisposición a aceptarme no era la misma, tenías un encierro en pensamientos con mi yo ideales: sumisa, calma, aceptable.

¿Quién iba a pensar que me volverías a elegir si rondabas esos parámetros? Jamás fui buena oradora, pero mis dotes de escritura me producían la posibilidad de hacer estallar mi interior, expresándolo y rebelándome ante todo aquello que requiera una disputa. No me quedaba callada y creo que eso era lo que más te molestaba, siempre exigí igualdad de condiciones.

Quizás, realmente, el empleado y el empleador se necesitaban mutuamente pero con distinta urgencia; y nuestro dilema principal era justamente que ninguno se disponía a jugar el papel subordinado del trabajador. 


Duele.

Escrito por BrendaArcuri 19-05-2018 en Desamor. Comentarios (0)

Duele perder después de tanta entrega, de tanto entusiasmo, de tanta proyección. Duele que los planes a futuro y los ensueños en los que me había embarcado fueran sólo una farsa más de todas tus palabras.

Duele perderse después de romperse en mil pedazos por alguien, ese mismo alguien que prefirió quedarse entero, sin arriesgarse a ser algo más que uno del montón. Duele ver cómo se desvanece mi energía, cómo todo lo podía si era por vos, mientras que jugabas a la ruleta rusa, faltando envido y faltando vos.

Duele pensar en que la frialdad era el mejor camino, y que a lo sumo, la mejor inversión hubiese solo sido quererse a uno mismo, pensando que al final del recinto iban a anunciar el alza de valor y el crecimiento de ofertas por este corazón. Si tenía oferentes en cada rincón, si estaba valuada a un precio mayor, si era codiciada por un montón, pero yo no quise a mi mayor postor.

Si me desarmé para curarte y terminaste por transmitirme tu dolor inquebrantable. Si me dispuse ayudarte, a sacarte del infierno, y cuando te agarré la mano, me soltaste. Si en cada rasguño por salir de allí, me lastimaste; me abocaste a la perdición, me convertiste en un diablito que en tu cielo jugaba el rol de Dios.

Duele saber que para protegerme, debo acercarme con el corazón frío. Si cada capa me prohibía sentir más la vida pero era mi mejor escudo ante una posible desazón. Si cada beso me retorcía el alma, pero los labios secos se clavaban como espinas en mi interior. Si cada caricia me atraía, me llevaba a más, pero quemaba como brasa cuando mis escalofríos chocaban con tu terquedad.

Y me duele, más allá de todo, esos ojos que hoy me miran con total oscuridad, como si un monstruo hubiese atravesado la habitación y se hubiese llevado la mitad de nuestra pasión. Duele tu ausencia pero más lo hace tu presencia. ME DOLÉS VOS.


Distinto.

Escrito por BrendaArcuri 13-05-2018 en Amor. Comentarios (0)

Y yo solamente me derretía en esos brazos, aunque tenía muchos en los cuales recostarme. Sentía como el frío golpeaba contra sus huesos y rebotaba justo allí, evitando que esos aires rozaran mi piel, frenando ese impulso que creía capaz de llegar a lastimarme.

Amaba el calor de su cariño, como si quererlo implicara un tipo de bien para mí, como si el mundo fuera digno de vivirse sólo bajo el destello de sus besos tan anhelados y de su encuentro tan esperado.

Muchas sonrisas intentaron alegrarme la mañana, muchas miradas cómplices y "buenos días" bailaban en mi entorno cada madrugada, pero ninguno de ellos pudo entusiasmarme de la manera en la que su delicadeza me sacaba de la rutina. Me topé con la torpeza de repetir su nombre cada vez que mi ser pedía algo diferente, algo fuera de mí, algo que complementase la angustia que sentía sumida en mi soledad, la misma que se reproducía en mí como un disco rayado, estando fundida dentro de otro cuerpo, dentro de un universo que, más allá de todas sus virtudes, no me pertenecía.

Cada expresión, por más mínima que fuera, me mimaba el alma y me invitaba a seguir perdiéndome en su pecho. Escuchar vibrar los latidos de su corazón me transportaba hacia el más allá, donde ningún otro ser humano era capaz de llegar. Y vivíamos aislados del planeta, nos gustaba perdernos en el fondo de nuestros pensamientos, en la parte más austera de nuestros sentimientos.

Nunca encontré un amor igual, supongo que son de esos que se sienten para toda la vida. De esos que llegan para quedarse con el objetivo no irse nunca. De esos que son una lluvia helada en los días de verano y una cálida sábana en los más fríos inviernos. Ese amor era un ángel que se hizo pasar por demonio para arruinarme eternamente, para aparecer en mi mente cuando lo necesitase, para recordarme que el verdadero amor existe aunque las tormentas subyacen.

 Una vez que te sentís cómodo en esos brazos, querido corazón, es imposible despegarte del ensueño.


Vos, mi slogan oficial.

Escrito por BrendaArcuri 13-05-2018 en Vuelta. Comentarios (0)

Se desvanecía mi corazón, con todo lo que ello implicaba, me conmovía cada palabra tuya, cada verso repetido de manual en diferentes contextos, y ahí me encontraba: otra vez a punto de caer en esa jaula de la que ya me había adueñado, en la que ya había estado prisionera en el pasado, como si fuese un hobby, como si realmente me gustara arroparme allí.

Negaba la posibilidad de volver a encontrar comodidad ahí en todo momento en que mi corazón se secaba y coronaba su rudeza con los golpes, pero se derretía mi lógica con cada una de tus oraciones armadas.

Era imposible rechazar tu aroma, siempre fuiste mi slogan oficial. Cada frase tuya quedaba impregnada en mi memoria para convertirla en un juego de azar y repetirla involuntariamente sin certeza de que fuera una imagen acorde a la realidad.

Me mimaste con diversas excusas que no supiste aprovechar, pero fuiste lo suficientemente inteligente para no dejarme escapar en el último suspiro, tan hondo y profundo, que ejercía en tu honor.

Mis ganas de vos se dilataban y mis pupilas ya estaban en busca de alguien mejor, o quizás, de alguien diferente sin comparar la relación. Mi pecho otra vez respiraba aire puro y limpio, sentía la tibieza de encontrar mi fuerza interior tan adentro, donde todo me despejaba, donde nadie, a bucear, se atrevía.

Sin embargo, volviste a cruzar miradas, de esas que matan cada rasgo de tibieza, cada rayo de quietud que pudiese arraigar, y algo en mí murió. Latió fuerte el recuerdo de un momento feliz, de los que conllevaban sonrisas y desparramaban los llantos que se apresuraban a salir. Mi corazonada se volvió a activar.


Mi amor era todo tuyo.

Escrito por BrendaArcuri 27-04-2018 en Desamor. Comentarios (0)

Mi amor era todo tuyo, jamás clamaba la estadía de alguien más. Mis pensamientos mañaneros estaban destinados a tu ausencia y cada pedazo de mi alma no me dejaba escapar.

Nunca quise que te fueras, te amé con cada latido de mi corazón. Mis ojos no quisieron buscar otros tantos, estaban apasionados mirando tu alrededor.

Me fundía en tu mirada y eso me bastaba. Amaba cada paso que conducía a vos.

Mi amor era todo tuyo, y también lo era mi camino, aquel que transitaba con tanta pasión. Mi actual caparazón no lo tenía, en ningún momento desconfié de tu presencia. Admiraba cada parte de tu cuerpo, así como lo hacía con tu determinación.

Anhelaba llegar, algún día, al más profundo de tus sentimientos, conocerte de cuerpo y alma de una forma completa. No eras fácil de sobrellevar y tu dureza implicaba cierta debilidad; quizás veía como un desafío el hecho de descubrirte, quizás para quedarme me dabas una razón.